EMERGENCIA COMARCAL

EMERGENCIA COMARCAL

Tic-Tac, nos quedamos sin habitantes.

Si miras el reloj parece inmóvil, aparentemente la tierra no está girando, el árbol no crece… Es la vana ilusión del tiempo, tan relativo. Pero el reloj avanza inexorable, la tierra pasa de la noche al día y, el árbol, como nosotros, nace, crece, se reproduce y muere.

Al pasear por las calles tranquilas de nuestra preciosa comarca hay ocasiones que tañen las campanas con un ritmo lento y cadencioso. Con una resonancia especial y triste. Es la despedida de un vecino, uno más. Entre las campanadas se escuchan los gritos alborozados de los niños jugando en el parque. Todo sigue, es la vida y la muerte. Pero, en la vana ilusión del tiempo, son más las campanadas que los gritos infantiles, cada vez más y, eso es un mal síntoma. Eso significa que nos estamos extinguiendo, que desaparecemos a un ritmo mayor del que nos reproducimos.

El toque de las campanas no es de arrebato, como antaño cuando había un fuego, por eso no declaramos la emergencia, pero vaya que la hay: si no hacemos nada, si no acudimos prestos y en manada a extinguir el fuego de la despoblación, la Sierra se quemará de soledad. No te fíes de la aparente lentitud de las agujas del reloj, ellas nunca paran y, cuando nos queramos dar cuenta, habrán pasado las dos generaciones, las últimas, para muchos de los 20 pueblos de la Sierra.

Hay razones de fondo para esta hecatombe demográfica. Los expertos y los políticos no paran de hablar de ello en carísimas jornadas que se recogen en costosos libros blancos e inútiles declaraciones; pero nunca en medidas concretas. Por qué no nos preguntan a nosotros. A los que nos vamos, a los que nos tenemos que ir, a los que desapareceremos. Porque obviamente, si lo pensamos bien, nosotros sí sabemos las causas y, sabiendo las causas, se pueden poner soluciones. Pero esas soluciones, son incómodas para la actual forma de gobernarnos. Por eso, se posponen, siempre, una año más. Una legislatura más. Una generación más. Y las agujas del reloj siguen corriendo como la sombra del fresno en el jardín que se va alargando desde el mediodía hasta el ocaso.

¿Por qué no nos quedamos aquí? ¿Por qué los más jóvenes vuelan del nido? Porque la economía de la Sierra es débil, una economía principalmente basada en el campo cuyos productos valen poco y no hay interés en que valgan más. El subsidio es preferido por el poder que la valorización de los productos que deberíamos vender a beneficio. Por que el subsidio lo otorgan ellos, pero los beneficios los obtendrías tú. Con tu esfuerzo. Sin deberle nada a nadie. Un subsidio, ayuda, subvención o al final dinero, que se distribuye desde los tradicionales centros de poder, que consolidan ese poder, es decir control. Un subsidio medido al milímetro para mantener ese control. Un subvención que no te ayuda a volar sino que te mantiene atado al nido mientras las agujas del reloj, -tic-tac-, continúan su implacable avance. Y, el que no lo quiera, carretera y manta a probar suerte fuera del sistema. Como ha ocurrido siempre. Que te quiten una ayuda por trabajar o arrancar una cepa es un mal síntoma. Que te ayuden a montar un negocio y nadie te enseñe como funciona ese negocio es un mal negocio social.

Por otra parte, a pesar de ser más de 15.000 habitantes, vivimos o nos hacen vivir con infinitamente menos servicios que un municipio de ese tamaño demográfico, lo cual repercute en un déficit de calidad de vida que hace que muchos abandonen la comarca en busca de empleo, relaciones y servicios.

Poblacion Navalmoral de la Mata

Por poner un ejemplo, Navalmoral de la Mata, con más o menos los habitantes que la Sierra, y un crecimiento mantenido de la población, dispone de: estación de tren, un centro de Universidad Nacional de Educación a Distancia, tres Institutos de Educación Secundaria, un Centro de Formación Agraria, cuatro colegios públicos infantiles y uno concertado, un Centro de Profesores y una Escuela Oficial de Idiomas, un Hospital Público, Policía Local, corresponsalías de los periódicos Hoy y Extremadura, periódico Digital, la Revista Órbita, emisión de radio propia de la SER, Canal Extremadura Radio, Onda Cero y Radio Navalmoral COPE, Canal 25 de televisión, múltiples pabellones deportivos, piscinas cubiertas y al aire libre, pista de atletismo, circuito de cross, dos campos de futbol, centro hípicos, pistas de tenis y pádel…etc, etc, etc. Para un número similar de habitantes.

Quizás eso explica en parte por qué Valverde del Fresno (y no es el pueblo con peores datos demográficos de la Sierra) haya perdido desde los años 50 más de un 45 % de su población mientras que Navalmoral la ha incrementado en un 237 %. Cuanto más pequeño es el pueblo más violenta es la crisis demográfica: en ese mismo periodo Descargamaría ha perdido más de un 83 % de la población. Eso nos espera al resto.

¿Por qué Navalmoral crece y nosotros desaparecemos? Es obvio que es  porque son una única entidad territorial. Pero la Sierra de Gata también podría serlo, al menos conceptualmente. Lo único que diferencia a estos efectos un barrio de Navalmoral de un pueblo de la Sierra -además de su incomparable encanto- es que el moralo se puede desplazar fácilmente de un punto a otro para disfrutar de los servicios públicos o privados que allí funcionan con éxito. Y eso se soluciona en gran parte con dos palabras: “transporte público”. Algo que puede parecer caro y deficitario, pongamos 500.000 € al año, (2 € por vecino/ mes en nuestro caso) pero que redunda en la creación de un espacio nuevo, con calidad de vida y con un mucho más alto nivel de servicios y mucho menor coste genérico en instalaciones que ya no tendrían que multiplicarse por 20. Sin duda un gran ahorro. Pero no interesa. Y mientras tanto, tic-tac.

poblacion Eljas

Luego están las relaciones sociales. Antes podías ser de Valverde y tener novia o novio en Acebo. Ahora sin coche, no. Y si lo tienes y te apetece ir a pasar la tarde y tomar un par de cervezas, tampoco. Relaciones sociales enclaustradas en pueblos con una media de 700 habitantes (si excluimos Moraleja) de los cuales el apenas 100 están entre los 15 y los 30 años. Por eso, también se van.

Pero no es solo es el transporte, ni la dificultad en las relaciones,  es que no existe identidad comarcal ni ganas de que exista, de ser así, tendríamos más medios de comunicación como este que estás leyendo, cadenas de televisión o radio como tiene Navalmoral, un hospital, una escuela de música, una banda, un grupo estable de teatro, un concesionario de coches o un gran tienda de alimentación y ¡no las hay!…

¿Por qué no nos ponemos de acuerdo en el nuevo modelo que no haría pasar de ser 20 pueblos aislados al mejor modelo de ciudad del S. XXI con 20 preciosos y típicos barrios bien comunicados rodeados de un 95% de espacio verde con uno de los mejores paisajes y calidad de vida de Europa?

Nos estamos jugando el futuro.