EN DEFENSA DEL PATRIMONIO MONUMENTAL DE LA SIERRA DE GATA

EN DEFENSA DEL PATRIMONIO MONUMENTAL DE LA SIERRA DE GATA

Para todos los serragatinos su comarca es el Edén que un día recibieron de sus padres y que, a buen seguro, quisieran transmitir en las mismas condiciones o mejores que lo recibieron. Sin embargo, ese sentimiento de pertenencia, de arraigo, de propiedad no siempre se corresponde con el trato que dicho tesoro recibe. Nos hemos criado aquí y hemos convivido durante generaciones con un entorno paradisíaco, que hemos ayudado a transformar y/o mejorar en algunos casos para nuestro disfrute y el de nuestros visitantes, particularmente, en lo que se refiere al espacio físico, la Naturaleza. Pero hay un apartado de esa herencia recibida que, por haber estado ahí siempre, no somos conscientes quizá de que, también, necesita atenciones, cuidados, protección, respeto. Nos estamos refiriendo al monumento más emblemático de cada pueblo de nuestra comarca: las iglesias.

No es este escrito el lugar adecuado para hacer un estudio de la importancia de las iglesias en el devenir, en el desarrollo de nuestros pueblos desde la antigüedad, pero sería bueno recordar que los pueblos se fueron formando, precisamente, alrededor de esos monumentos magistrales y que, culturalmente, condicionaron nuestra idiosincrasia particular. Somos como somos porque en nuestras proximidades tenemos una iglesia que, durante siglos, afectaron a nuestra formación como personas e individuos.

Desde “Somos Sierra de Gata” emprendemos una cruzada en defensa de esos monumentos, más allá de la fe de nuestros socios. En los Estatutos de nuestra Asociación se recoge como uno de los principales fines el “optimizar los recursos estéticos, tanto urbanos como paisajísticos, creando un entorno comarcal enriquecedor para el residente y atractivo para el visitante.“ así como “proteger, promocionar, conservar, comunicar, valorar y rentabilizar el patrimonio cultural de la Comarca”. Cuando alguien se acerca a nuestra Asociación y pide afiliarse porque comparte nuestros objetivos, a nadie se le pregunta por su fe. Aquí cabemos todos, porque la cultura es un concepto que está por encima de las creencias. En este sentido, manifestamos que de igual modo defenderíamos el respeto a un monumento singular si de una mezquita o una sinagoga se tratara.

Son muchos los serragatinos que comentan la presencia antiestética de contenedores de basura adosados indeleblemente a los muros de esos monumentos que, en la mayoría de los casos, es el único monumento singular del pueblo. Parece, pues, de sentido común que se aplique un mimo especial hacia estos monumentos, donde, hasta fechas muy recientes, todos fuimos cristianados, recibimos la primera comunión, nos casamos o recibimos el último adiós de nuestros familiares y vecinos. Si nos paramos a pensar en ello, coincidiremos en que se merecen un trato diferencial en atención a los momentos importantes de nuestra vida en que nos acogió en sus muros. Y ahora, como compensación (?), le colocamos contenedores de basura que dicen muy poco a favor del respeto que tales monumentos reclaman y se merecen por derecho propio.

No solo son contenedores de basura lo que afea a esos monumentos. También la profusión de cableado eléctrico y cajas de registro eléctrico recorren esos mismos muros dando muestra de una desidia impropia de un pueblo que reclama, en otros aspectos, atenciones similares. Con un poco de cuidado ese cableado se puede disponer de manera que no afee al monumento. Y, para terminar, ¿quién no se ha cabreado alguna vez ante la imposibilidad de hacer una foto “decente” de la iglesia, por estar en parte oculta por vehículos que “adornan” su entorno? Es verdad que esos altos muros proporcionan una buena sombra para nuestros vehículos o, también, la proximidad de las iglesias a nuestros domicilios es una “invitación” a colocarlos en las inmediaciones sin pensar en que unos metros más alejados o unas calles más alejadas también nos proporcionan un espacio para aparcar.

Hay un aspecto que no podemos dejar de pasar por alto y que muchos serragatinos y sus autoridades municipales habrán observado cuando viajan fuera de nuestra comarca. Hay pueblos de otras Comunidades Autónomas que sí respetan a sus monumentos, su historia y cuidan con delicadeza esos espacios, porque valoran sus monumentos y se sienten identificados con ciertos valores estéticos o pertenecen a una sociedad más sensible y culta. ¿Acaso los serragatinos hemos de significarnos por el menosprecio de nuestra historia y descuido de nuestro Patrimonio monumental? Sería para que se nos cayera la cara de vergüenza.

Por todos estos argumentos, “Somos Sierra de Gata”, desde el convencimiento de representar el sentir de muchos serragatinos y de visitantes a nuestra comarca, emprendemos esta campaña de concienciación para que nuestro Patrimonio monumental reciba el respeto y el cuidado que se merece. En consecuencia, nos dirigimos –para recabar su apoyo- a las autoridades locales y regionales competentes en la materia; a la Mancomunidad Sierra de Gata; a Adisgata; a los propios párrocos y los Srs Obispos como propietarios de esos monumentos; a la población civil de la Sierra de Gata, en general; a la Excma Diputación provincial de Cáceres; a los servicios de Patrimonio y Cultura de la Junta de Extremadura; a la Universidad de Extremadura (Departamento de Bellas Artes); a los partidos políticos representados en la Asamblea de Extremadura para que, desde el Parlamento regional, se impliquen en el asunto; a todo los centros educativos de la comarca, desde Infantil a Bachillerato y FP para que los profesores se impliquen e involucren igualmente a sus alumnos en la defensa de nuestro patrimonio,   y a cuantos colectivos serragatinos quieran sumarse a esta campaña.

Es verdad que surgirán ahora individuos que reclaman, para continuar con esas prácticas, (contenedores, tendido eléctrico y estacionamiento de vehículos), sus derechos individuales como ciudadanos contribuyentes y etc. Desde la Asociación “Somos Sierra de Gata”, pedimos un poco de comprensión hacia los derechos, que también tienen, esos espacios culturales carentes de voz. Si no respetamos nuestra historia, nuestra cultura, malamente podemos exigir que se nos respeten nuestros derechos.

En consecuencia, reclamamos:

1.- Que se busque una nueva ubicación para los contenedores de basura que a día de hoy afean los muros de las iglesias de la Sierra de Gata. O, en cualquier caso, que se retiren de los muros de las iglesias a una distancia suficiente para que no se “identifiquen” como “parte” del monumento..

2.- Que se elimine el cableado eléctrico, así como las cajas de registro de ese mismo tendido eléctrico, buscando un nuevo trazado a dichas líneas.

3.- Que no se estacionen vehículos en el entorno de esos monumentos.

2018 será el Año Europeo del Patrimonio Cultural. Desde “Somos Sierra de Gata” nos emplazamos todos para que nuestros monumentos reciban el cariño de los serragatinos y nuestros amables visitantes y, de esta forma, sumarnos a dicho Año Europeo del Patrimonio Cultural.

Grupo de trabajo sobre Patrimonio Cultural de la Sierra de Gata