RINCONES DE PORTUGAL: SORTELHA

RINCONES DE PORTUGAL: SORTELHA

Sortelha, la joya escondida,

Sortelha es una palabra del idioma portugués cuyo significado en español es “sortija”.

Sin embargo, desde el punto de vista geográfico Sortelha es el nombre de una pequeña aldea, perteneciente al concelho de Sabugal, próxima a la frontera entre España y Portugal.

La localización de Sortelha es fácil en los tiempos actuales con la ayuda de las nuevas tecnologías. Si tomamos como referencia Sabugal, una vez que se atraviesa el río Coa y se inicia el trayecto en dirección a Castelo Branco, el viajero se encuentra a escasos metros con una pequeña carretera a la derecha que nos lleva directamente a Sortelha.

Esta pequeña localidad forma parte desde 1991 del proyecto turístico denominado “Aldeas Históricas de Portugal”. Personalmente creo que de todos los lugares incluidos bajo esta denominación, es el que más brilla con luz propia y ello no se debe al significado de su nombre.

Esta villa fortificada recibió carta foral de Sancho II, el cuarto rey de Portugal,  en 1228 y fue sede de concelho hasta 1855. Actualmente pertenece al concelho de Sabugal.

Al llegar a este lugar llama la atención la Sortelha intramuros. Pequeñas construcciones graníticas, como surgidas de los enormes berrocales existentes, se apiñan buscando el cobijo de sus enormes murallas que la circundan y se expanden en abrazo protector hacia el castillo, cuya torre del homenaje  sobresale en el horizonte convertida en perenne vigía con el paso de los siglos. La pequeña iglesia, el campanario de piedras ciclópeas y el clásico pelourinho portugués, picota en nuestros lares, completan una estampa única que nos retrotrae en el tiempo. José Saramago dejó constancia de ello en su obra “Viaje por Portugal” diciendo que entrar en Sortelha era como entrar en la Edad media.

Testigo  de lo que relato bien pudiera ser un enorme peñasco en la parte oeste de Sortelha, junto a la puerta de Covilhã, al que los lugareños denominan “Cabeça da Velha”, (cabeza de la vieja), por su fiel parecido con una figura humana, como si alguien de los tiempos remotos se hubiera quedado petrificada ante los encantos de este maravilloso lugar.

ÁNGEL HERNÁNDEZ