LA REBOTICA DE LA SIERRA

LA REBOTICA DE LA SIERRA

Queridos lectores, mi nombre es José Manuel Robledo y debido al trabajo que desarrollé durante años en al Jardín Botánico de Coria, adquirí los conocimientos y experiencia para identificar las distintas especies autóctonas de Extremadura y sus ecosistemas, inclinándome personalmente por las propiedades de las plantas. Todo ello, junto a una gran vocación, me han permitido de alguna forma, seguir ligado al mundo de las plantas, un mundo lleno de belleza, utilidades y misterios que en nuestra Sierra de Gata adquiere una dimensión y singularidad extraordinarias.

Todos sabemos que por su privilegiado clima, la sierra alberga en su seno un vergel de variedades botánicas, aquí viven plantas tan dispares como el olivo y el aguacate, se mezclan especies autóctonas con otras introducidas por nuestros ancestros, venidas de otros mundos.

Desde esta sección intentaré divulgar tanta riqueza y la forma de sacarle provecho a cada especie, porque no sólo las plantas medicinales tienen propiedades beneficiosas para el hombre. Cada planta, aunque no contenga ninguna sustancia medicinal, aporta bienestar a la humanidad, desde las más humildes que depuran nuestra atmósfera con su oxígeno, hasta las que tienen múltiples propiedades curativas por la riqueza de sus componentes.

También quiero aportar, mi granito de arena, en luchar contra el empeño del hombre, acentuado hoy día, por dar la espalda a la naturaleza, en lugar de respetarla, integrarse y convivir con ella y sus múltiples formas.

Cada ejemplar de nuestra nueva revista, si el Consejo Redactor lo estima oportuno, contendrá una ficha sobre una planta, vinculada de alguna forma con la Sierra de Gata. Acompañada de una fotografía, para una mejor identificación, hablaré sobre su utilidad para el hombre, en general, y de sus propiedades medicinales, si las tiene, en particular. Destacaré la mejor forma de identificarla correctamente, para evitar errores con especies similares, advirtiendo de sus riesgos, y finalmente, aconsejaré la mejor manera de utilizarla, mediante remedios como infusiones, tisanas y otras elaboraciones.

Por ello, quiero agradecerles con humildad, que se acerquen a estas líneas, a esta revista “Somos Sierra de Gata”, un proyecto lleno de ilusión, que pretende hacer comarca y ser la revista de todos, útil, amena e independiente.


EL ROMERO (Rosmarinus officinalis L.).-

Romero, alecrim, alecrinzeiro o romeo, son algunos de los apelativos que recibe este arbusto siempre verde, de hasta 2 metros de altura, de tallos jóvenes y cuadrados.

Su nombre en latín «Rosmarinus», está formado por dos vocablos: «ros», rocío y «marinus», marino, debido a que aguantaba bien el clima de la costa mediterránea.  Sin embargo, según otras interpretaciones, «marinus» procedería del griego «myrinos», que quiere decir «aromático».

Vive en laderas de montaña y valles calcáreos, suele acompañarse de la encina o del alcornoque, poblando casi toda la Península en estado silvestre.  Muy utilizado en jardinería como seto o arbusto aromático debido a su estado siempre verde y a su copiosa floración violácea.

Sus hojas enfrentadas tienen forma lineal, de unos 3 centímetros de longitud y bordes retorcidos hacia abajo, verdes y con reverso de color blanco. Las flores, en Sierra de Gata, son de las primeras en aparecer a finales de febrero o marzo, si hace buen tiempo, anunciando la  primavera, puede tener incluso una segunda floración en otoño. Brotan por toda la mata, en el encuentro de las hojas con el tallo, formando ramilletes floríferos muy llamativos.

Cada flor se compone de un cáliz bilabiado y de una corola, de color azul claro con manchas violeta y estambres encorvados.

Tanto las hojas como las flores tienen un aroma y sabor intenso, que se hace patente al frotar las primeras y al comer las segundas.

Virtudes.-

Toda la planta contiene un aceite esencial rico en terpenos, ácidos fenólicos, flavonoides, taninos, saponinas y pequeñas cantidades de glucósido.

Esta esencia de romero, se contiene en hojas y flores en proporción de un 2 ó 3%, según clima y condiciones del suelo.  Se trata de un líquido incoloro de olor alcanforado y sabor amargo.

Dice el refrán: «De las virtudes del romero se puede escribir un libro entero«, por ello intentaré incluir las más importantes.

Sus principales virtudes son la estimulante, antiespasmódica, colagoga, vulneraria y tonificante. Debemos utilizarlo con precaución, ya que su uso en exceso puede resultar tóxico y en grandes cantidades, mortal.

La infusión de romero, no debe llevar más de 15 gramos por litro de agua hirviendo, que retiraremos cuando llegue a ebullición.  Tomaremos 3 ó 4 tazas diarias, endulzadas con miel de la Sierra de Gata, antes de cada comida, disfrutaremos así de sus propiedades tónicas y aperitivas. Podemos prepararla más concentrada, añadiendo el doble de dicha cantidad para usarla externamente en heridas, quemaduras, contusiones y .

También podemos preparar el denominado «alcohol de romero«, para usarlo como linimento, con unos 300 gramos de hojas y flores recién cogidas por cada litro de alcohol o aguardiente de la Sierra.  Dejaremos esta mezcla en maceración durante tres meses, con la botella bien tapada, removiéndola casi a diario, transcurrido este tiempo, filtraremos y guardaremos en botella de vidrio con tapón de corcho.  Nos será muy útil, para tratar dolores de todo tipo, sobretodo el dolor de piernas, producido por la fatiga tras una larga caminata.  El alcohol puede ser sustituido por aceite de oliva con las mismas virtudes.

El vino de romero se prepara macerando unos 100 gramos de hojas y flores en un litro de vino bueno de la Sierra de Gata, durante 10 ó 15 días.

Sus hojas bien secas y troceadas pueden añadirse al agua hirviendo para extraer sus vapores, así, aliviaremos problemas respiratorios como la tos o la bronquitis.

Debemos manejarlo con cuidado en su uso interno y por sus propiedades abortivas no deben tomarlo las embarazadas.

Es una planta cargada de simbolismo, ya en la antigua Grecia se le otorgó poderes especiales y los estudiantes griegos se colocaban coronas de romero en sus cabezas antes de los exámenes para mejorar la memoria. Estaba consagrado a Afrodita la diosa del amor, puesto que se consideraba un afrodisíaco.

Los romanos mantuvieron su uso medicinal y ofrendaban romero a sus dioses. También lo empleaban en  sahumerios, quemándose durante los rituales mágicos de purificación del hogar.

Según una leyenda cristiana, el romero debe el color de sus flores a la Virgen María, que mientras huía a Egipto para salvar al niño Jesús lo dejó sobre una cama de flores blancas, y que al levantarlo estas se habían tornado azules.  Otra leyenda asegura, que al pasar su manto por  encima de una mata que se encontraba yerma, esta floreció al instante, llenándose de maravillosas flores del mismo color que su manto.

En la Edad Media fue muy utilizado, dando nombre a los romeros o peregrinos, ya que era frecuentemente empleada tras las duras marchas a pie por sus propiedades calmantes y relajantes. Aún en esta época seguía considerándose la planta del amor, por su poder estimulante-afrodisiaco.
Actualmente se utiliza en la industria cosmética por sus beneficiosas propiedades sobre la piel y el pelo, añadiéndose a productos de todo tipo, como cremas o champús.

José Manuel Robledo Vinagre.